TIEMPO.
El sopor de la tarde entra por el ventanal
Augurio de nostalgia y confusión.
La niña se ha ido y con ella el canto
Prevalece el llanto, el polvo y la flor.
Un guarapo frío, refrescando el cuerpo
Cervantes a un lado, siendo aliciente del ser
La niña se ha ido y con ella el canto
Prevalece el viento y con él, el desconcierto.
—Luisa R.
Fuego.
Quemaré mi libro favorito, echaré fuego a las manzanas verdes, a las canciones de Gustavo Cerati y de El Flaco Spinetta.
Quemaré mi casa y mis pseudo poemas, lo incendiaré todo con dolor, con impotencia, con egoísmo.
Quemaré mi corazón.
Caminaré hecha llamas y quemaré a todo el que me toque, mis llamas destruirán el mundo, evaporarán el agua y yo seré cenizas al aire, sin rumbo aparente.
Todo arderá, será rojo y asfixiante, hermoso caos.
Y no sufriré, volaré.
Nothing.
Amar se ha convertido en un verbo que a diario conjugo en pasado.
Melancolía azul desparramada por todos lados.
Mira que me estoy haciendo mucho daño,
y hay que ver lo extenuante de las noches, lo insípido de los días.
Me quedan motivos, amores, alegrías. ¡Claro!
Pero, ¿por qué pesan menos?
Me siento tan jodidamente apartada de las personas, tan solitaria.
He vuelto a tener 13 años, pero con un poco más de tristeza.
Las paredes azules,
los violines desafinados,
las calles desiertas,
el cielo gris,
mis pulmones cansados de contraerse y dilatarse.
Todo me es incomprensible.
Pero estoy bien,
para el que pregunte,
estoy bien.

Visita.
Mis poros
extasiados,
agobiados,
sensitivos,
¡Oh, vida mía, lo han notado!
y aquí está
vestida toda imperante,
de negro
con su sonrisa sádica,
cortante,
certera.
Azota la puerta,
con el posterior estruendo todo se estremece,
cenizas vuelan y caen,
es un desastre.
Saluda
la tristeza.

¿Podré decirte adiós?
No tienes ni la más remota idea de lo que causaste en mi vida,
en realidad, no sé si queda algo de ti, si no sólo estuviste en mi mente. Si tus ojos me miraron con todo ese amor, si me tomaste entre tus brazos con aquella delicadeza y veneración.
Existe un plano físico tangible, ¿verdad?
Pero, aunque a veces se nos escape, lo que llamamos realidad, es un conjunto de mucho más que lo palpable, cariño, lo superficial.
Me ahogo, diariamente,
estás en medio o tal vez dentro de cada una de las lágrimas que estorban la circulación del oxigeno en mi cuerpo.
Cuán patética y ridícula he sido en todo este tiempo.
Dios sabe lo mucho que me urges, lo mucho…
Todo.
Eres un ente, una recreación, un espejismo, mi fantasma (tal vez).
Oh, mi amor, sólo sé que no te toco, pero que te siento siempre.
Sólo sé que todo el tiempo me cuestiono, dudo.
Estás justo en la cima de mis idealizaciones, toma tu estrella, está a tu alcance, la ganaste.
14/01/16
en la desidia producto de no encontrarnos.
La ausencia cala hondo en cada instante,
pero en las noches, mi amor, quema en seco, adentro, muy adentro."
Doce y diez.
No sé qué tienen las noches.
Me desnudan los miedos
los desatinos
los dolores.
Un par de tangos y ya estoy tristemente descubierta
rodeada de fantasmas.
Me rozan y sus dedos son fríos y filosos
las noches,
mi amor,
las noches.
Donde me tocas y te ríes
donde soy terriblemente vulnerable
y me corto
en ese montón de brillantes esquirlas de espejos rotos,
lo que queda
cuando las fantasías mueren
cuando se esfuman,
en los besos nunca dados.

No somos más que ilusiones.
Partículas divagando en el gran quizá, en búsqueda de lo hermoso, de lo verdadero.
Pero,
¿Qué es lo hermoso, lo verdadero?
Utopías, esperanzas vivas.
Personas, lugares, imágenes de otra dimensión.
Nos matan y nos mantienen respirando, simultáneamente.
Ah, pero,
¿Qué es la muerte?
Vida,
¿Existes?
